El propósito y la funcionalidad


Al desarrollar un proyecto de arquitectura ¿en que nos enfocamos?, es más, un proyecto de arquitectura en un sector vulnerable.

Se cree que el proyecto se inicia cuando se toman los primeros trazos, sin embargo se produce mucho antes. Al diseñar es preciso tener claro dos conceptos claves: el propósito y la funcionalidad.

El primero comprende el objetivo profundo del proyecto el “¿Qué?”, ese que se enmarca en el ideal y que busca en el proyecto arquitectónico la herramienta para cumplirlo. Esta parte del proceso no necesariamente es exclusivo del arquitecto, aquí participan todos los involucrados en distintos niveles jerárquicos y visiones. Con la conformación del propósito se logran organizar las acciones que nos llevan a concluir la funcionalidad.

La funcionalidad, es el requerimiento específico, el “¿Cómo?”, lo que tiene que ver con el programa arquitectónico, lo que nos lleva a la elección formal y material del diseño y lo que nos permite por fin tirar líneas.



Estos conceptos se confunden, por lo que se suele comenzar a proyectar sin el propósito, muchas veces disfrazado por una necesidad que no es tal.

Una solicitud recurrente en las comunidades es la de multicanchas, todos sabemos bien su funcionalidad, es evidente, sin embargo muchas veces la comunidad no tiene claro el propósito de esta necesidad.

En un taller de diseño participativo hemos consultado a la comunidad el por qué quiere una multicancha, las respuestas son por ejemplo, “para que jueguen los niños en un lugar seguro”, “para fomentar el deporte”, sin embargo también solicitan que esta multicancha esté completamente enrejada con puerta y con posibilidad de poner un candado y se manifiesta mantenerla cerrada y sólo abrirla para casos eventuales, lo que se contrapone totalmente al propósito. Hemos vuelto a consultar, esta vez enfocándonos en lo que consideran como propósito ¿por qué quieren que los niños jueguen en un lugar más seguro? Esto detonó un abanico de respuestas; “los vehículos pasan muy rápido”, “es que este sector es muy oscuro para que los niños jueguen”, “es que los del barrio de al lado vienen para acá y rompen todo”, ninguna de las respuestas siguientes fue clara para indicar que lo que necesitaban era una multicancha, más bien el anhelo primada directamente por un carencia del equipamiento, ya que en otros sectores si había, sin embargo con esto no resolvían el problema de seguridad que sus niños sufrían.



Lo más difícil fue plantearles  que el propósito no es una obra, sino que dar solución a una problemática que en este caso era la inseguridad de los niños para jugar al exterior. Por tanto, existían muchas posibilidades de intervención, que claro una multicancha era una, pero no la única. Este cambio de paradigma, fomentó en la comunidad la iniciativa de más ideas, incluso los mismos niños aportaron desde su visión, teniendo ahora claro el propósito.

Cuando entramos en el área chica y comenzamos a enfocarnos en la funcionalidad del proyecto, hay que ser observador con las dinámicas de la comunidad, en decir cómo utilizan los espacios, incluso aparecen requerimientos específicos de mobiliario, piletas o juegos infantiles, por lo tanto hay que ser bien claros de que si estos elementos serán posteriormente utilizados o serán un gasto en vano en la inversión, como también está la visión del diseñador que es capaz de proponer elementos y situaciones que podrían ocurrir o manifestarse a posteriori.

Algo está claro, no podemos comenzar a diseñar sin un propósito, ya que es muy probable que fracasemos al no resolver la problemática de fondo y por otro lado el diseño no puede ser carente de funcionalidad, ya que podemos con esto no cumplir el propósito.


Es vital que como profesional se sea capaz de visualizar y leer entre líneas el fondo de lo que una comunidad solicita, ya que en el pragmatismo de llegar a una solución rápida muchas veces se cae en el asistencialismo, que con el tiempo no resuelve nada, sino que genera una sensación de fracaso en la comunidad.



Clave 4: Todo diseño debe tener un propósito, el cual cumple la tarea de resolver un problema, no es el diseño la solución, sino la herramienta, la cual debe servir en su funcionalidad a quien lo utilizará.

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2 comentarios sobre “El propósito y la funcionalidad

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